12 enero 2009

Y todo para qué...

Desde finales del año pasado El Mundo se dedicó a pregonar su rediseño y ya para la semana pasada los anuncios de televisión e impresos me invitaban a redescubrir el diario. El domingo fui esperanzado al quiosco y compré un Mundo casi idéntico al del día anterior. Es el problema de las expectativas, entre más se alimentan... más grande es la caída.

Fue demasiada publicidad para tan poco (y nada arriesgado) cambio. No empeoró, no se destacó, se mantuvo igual pero más limpio y con una tipo (la Neo Sans) que le da un toque más moderno.

Pero el problema con muchos rediseños es que no entienden que se trata de un cambio que debe aportar algo al lector, es decir, crear nuevos recursos, nieveles de lectura, apoyos gráficos sustentados; que el diseño esté enteramente al servicio del contenido, en caso contrario, cualquier rediseño será sólo un capricho sin fondo.

Estructuralmente, en contenidos y redacción de las notas El Mundo me sigue quedando a deber, está lejos del periódico "moderno" del que presume Pedro J. Ramírez. Su reforma integral en web tampoco me parece deslumbrante, no veo nada que no haya visto en elpais.es o el nyt.com. Una vez más, mucho ruido y pocas nueces. (Me recuerda mucho al caso de El Universal en México hace unos meses, un relanzamiento que ellos anunciaron con bombo y platillo y que los lectores ni siquiera notaban.)

Magazine fue lo más afortunado del rediseño que salió ayer. La Archer (la cual ya había elogiado aquí) es la nueva elección tipográfica y cambiaron la dimensión de su cabecera al más puro estilo de The New York Times Magazine.

En resumen: Decepcionante, en zona de confort, limpio, más ordenado y sin aportes editoriales novedosos.
(Por cierto, esperaba ansiosamente que con el rediseño desaparecieran esas manitas de la frase del día en la cabecera, pero no, oh no)

Las nuevas páginas de opinión.

El tropezón. En la edición Catalunya la tipografía Neo Sans se cambió a Arial por lo que muchas tablas que usaban esa fuente quedaron con texto fuera, y por tanto, inconclusas. Yo entiendo que pueda pasar y que las imprentas juegan malas pasadas, pero si vas a hacer todo un despliegue mediático de ese tamaño, mínimo hay que hacer varias pruebas para que la edición rediseñada se vaya sin errores (y menos básicos como ese).

¿Realmente al lector le importa que es Neo Sans? El día del rediseño salieron 2 páginas dedicadas a explicarle al lector los cambios hechos, una especie de instructivo que dudo que a la mayoría de la gente que compra El Mundo le interesa: "las fotografías de Economía van viradas a acero" (se salió la frase del manual de estilo y se fue a meter a una nota), "en la sección de Deportes [los titulares] van centrados en la familia Neo Sans, en Cultura se utiliza la tipografía Valencia Regular..." después vienen puntajes y para concluir "La Neo Sans utilizada por The New York Times. En Europa no la emplea ningún periódico" (cosa que, por cierto, desmienten en CuatroTipos).
Es el eterno debate con muchos de mis amigos no involucrados en esto: a veces creemos que esa información es fundamental, pero para el resto de la población que no estudió diseño gráfico es irrelevante (aunque me duela decirlo) o les 'gusta' el diseño o no, punto.

Y un poco de Magazine:



Reviews
de los que sí son expertos y saben del asunto:
CuatroTipos / QuintaTinta / Maquetadores / PaperPapers

3 comentarios:

Alexander Probst dijo...

Yo digo que el mejor diseño es invisible para el lector, el diseño que se nota es porque algo malo tiene y en vez de leer el contenido te estas fijando en otra cosa... dilema milenario!..

Y su Magazine creo que es una mala copia descarada de NYT magazine.. ¿no?..

Lucas de Groot dijo...

La NeoSans es utilizada por el diario Gara desde 2007; la usa en tablas y diagramas, y el la sección de Deportes es la tipografía principal. Vamos, lo mismo que ha hecho El Mundo. Puestos a copiar, podría haberlo hecho con la audacia que demostró Gara en su rediseño...

maicher dijo...
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